Macroeconomía Análisis

Estados Unidos perdió empleos y se debilitó la apuesta por subir las tasas

La pérdida de 23 mil puestos y las revisiones negativas redujeron la probabilidad de una subida de tasas. Las próximas lecturas de inflación serán decisivas para la Fed.

Persona con un currículum ante filas vacías en una feria de empleo, junto al texto Empleo en rojo.
Ilustración editorial sobre la inesperada caída del empleo en Estados Unidos en julio de 2026.

En 30 segundos

  • Estados Unidos perdió 23 mil puestos en julio; el consenso apuntaba a una creación de 80 mil.
  • Mayo y junio fueron revisados en 103 mil puestos a la baja, mientras la participación cayó al 61,4%.
  • La probabilidad de una subida en septiembre, cerca del 55% antes de las nóminas, estaba en torno al 20% a las 9:58 de Nueva York; el CPI será la próxima prueba.

Estados Unidos perdió 23 mil empleos en julio, según el informe publicado este viernes por el Bureau of Labor Statistics, el BLS. Economistas consultados por Reuters esperaban la creación de 80 mil puestos. La brecha de 103 mil empleos cambió la discusión sobre la próxima decisión de la Reserva Federal.

La tasa de desempleo bajó del 4,2% al 4,1%, pero esta aparente mejora no provino de una contratación más fuerte. La fuerza laboral se redujo en 264 mil personas y la participación cayó al 61,4%, su nivel más bajo en casi cinco años y medio. Disminuyeron tanto el número de ocupados como la fuerza laboral.

La reacción inicial siguió la lógica de las tasas. Los rendimientos de los Treasuries y el dólar bajaron, mientras subieron los futuros del S&P 500 y el Nasdaq. Para el inversor, el dato redujo la presión a favor de una subida en septiembre. Sin embargo, no eliminó el riesgo de endurecimiento: la inflación de julio se publicará la próxima semana y puede volver a colocar a la Fed ante un conflicto entre precios elevados y empleo más débil.

La caída del desempleo ocultó la salida de trabajadores

Las nóminas no agrícolas, la variación mensual de los empleos registrados por los establecimientos, disminuyeron por primera vez desde febrero. El BLS calificó el cambio como pequeño, lo que impide tratar un solo mes como prueba de recesión. La composición, sin embargo, fue débil.

Indicador Lectura actual Comparación
Nóminas de julio -23 mil +80 mil esperados
Nóminas de mayo +63 mil +129 mil antes de la revisión
Nóminas de junio +20 mil +57 mil antes de la revisión
Tasa de desempleo 4,1% 4,2% en junio
Participación en la fuerza laboral 61,4% 61,5% en junio

Fuentes: BLS y Reuters. El consenso de 80 mil corresponde a la mediana de la encuesta de Reuters.

La tasa de desempleo es la proporción de la fuerza laboral sin empleo, disponible y en búsqueda activa; también incluye a las personas en suspensión temporal. Quien deja de buscar, salvo esa excepción, sale de la fuerza laboral. Así, la tasa puede bajar aunque haya menos ocupados. En julio, los ocupados disminuyeron en 87 mil, la fuerza laboral se redujo en 264 mil y el contingente fuera de ella aumentó en 381 mil.

Desde enero, la participación perdió 0,7 puntos porcentuales y la relación entre empleo y población bajó 0,5 puntos. La desaceleración no aparece únicamente en una lectura mensual. También se observa en la proporción de la población que trabaja o busca trabajo.

Las revisiones muestran que la contratación ya venía frenando

Mayo y junio perdieron en conjunto 103 mil puestos en las revisiones. Mayo pasó de 129 mil a 63 mil empleos; junio, de 57 mil a 20 mil. El crecimiento promedio de las nóminas durante los 12 meses anteriores a julio fue de apenas 34 mil puestos mensuales.

Parte de la caída de julio provino de sectores específicos. El sector educativo de los gobiernos locales perdió 50 mil puestos y el comercio minorista perdió 19 mil. Las actividades financieras recortaron 14 mil puestos y acumulan una reducción de 121 mil desde el máximo de mayo de 2025. La salud creó 22 mil empleos, por debajo del promedio mensual de 36 mil del año anterior. La construcción y la industria cambiaron poco.

La concentración en la educación pública y los efectos estacionales de julio impiden calificar el dato como un colapso generalizado. Las revisiones, sin embargo, muestran una debilidad anterior, incluso en el comercio minorista y las finanzas.

El salario promedio por hora avanzó dos centavos y un 3,2% en 12 meses. Eso supone una menor presión salarial para la Fed, pero la energía, los aranceles y la oferta todavía influyen en la inflación.

El mercado cambió una subida probable por una decisión abierta

En la reacción inicial, los contratos redujeron la probabilidad de una subida en septiembre del 55% al 40%. A las 9:58 de Nueva York, la LSEG ya indicaba cerca del 20%, según Reuters. El rango de los fondos federales se mantiene entre el 3,50% y el 3,75%.

Mercado Reacción inicial tras las nóminas
Probabilidad de subida en septiembre del 55% al 40%
Treasury a dos años -8 puntos básicos, al 4,16%
Treasury a diez años -6 puntos básicos, al 4,61%
Índice del dólar -0,5%, a 99,43
Futuros del S&P 500 +0,5%
Futuros del Nasdaq +1,1%

Fuente: Reuters, reacción intradía a las 9:06 de Nueva York (13:06 UTC). Los valores no representan el cierre.

La caída del Treasury a dos años importa porque este vencimiento reacciona con rapidez a la trayectoria esperada de las tasas de la Fed. Los menores rendimientos elevan el precio de los bonos ya emitidos y reducen la tasa usada para descontar beneficios futuros. Esto ayuda a explicar por qué las acciones tecnológicas subieron ante un dato negativo para la economía.

El alivio tiene un límite: una contratación débil también amenaza los ingresos, el consumo y el crédito. En América Latina, un dólar más débil y menores rendimientos de los Treasuries pueden aliviar las condiciones financieras externas, pero la política fiscal, las materias primas y las tasas locales siguen diferenciando a las monedas regionales.

El yen también se fortaleció, en línea con la reducción del diferencial de tasas esperado. El movimiento llegó pocos días después de la intervención conjunta confirmada por Japón y Estados Unidos, un tema que ya había puesto el financiamiento barato en yenes y el carry global bajo observación.

El CPI será la próxima prueba, no la única

La Fed mantuvo las tasas por 9 votos contra 3 en julio. Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan prefirieron elevarlas en 25 puntos básicos. La división había dejado abierta la reunión de septiembre, como mostró el análisis sobre los tres votos a favor de una subida.

El nuevo dato de nóminas debilita el argumento a favor del endurecimiento, pero no decide la reunión del 15 y 16 de septiembre. Kevin Warsh redujo la orientación anticipada de la Fed, lo que obliga al mercado a inferir su reacción a cada dato. En este entorno, una sorpresa de empleo o inflación tiende a provocar oscilaciones mayores en las tasas, el dólar y las acciones.

El escenario base ahora es una nueva pausa, siempre que las próximas lecturas no reactiven la presión inflacionaria. El CPI de julio será la primera prueba, pero la meta del 2% de la Fed usa el PCE. Antes del 15 de septiembre se publicarán el PCE de julio, las nóminas de agosto y el CPI de agosto. Una inflación subyacente más alta o nuevas presiones energéticas reforzarían al grupo favorable a una subida; lecturas moderadas, combinadas con empleo débil, reforzarían la pausa.

La tesis pierde fuerza si las nóminas de julio se revisan al alza, se recupera la participación y las próximas contrataciones vuelven a acelerarse. Gana fuerza si nuevas revisiones negativas, menos horas trabajadas o un aumento de los despidos confirman que las empresas cerraron el grifo.

El dato de este viernes no convirtió una desaceleración en una recesión. Sí le quitó a la Fed la tranquilidad de seguir tratando el empleo como resistente. El próximo paso de las tasas dejó de depender únicamente de cuánto preocupa la inflación y pasó a depender también de cuánto endurecimiento adicional puede soportar el mercado laboral.

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