En 30 segundos
- La inversión en instalaciones de TI y data centers llegó al 1% del PIB estadounidense a mediados de 2025, según el BPI.
- Los préstamos privados vinculados con la IA ya superan los US$ 200 mil millones y podrían alcanzar entre US$ 300 mil millones y US$ 600 mil millones para 2030.
- El riesgo agregado todavía parece moderado; el flujo de caja libre, la utilización, los spreads y los rescates mostrarán si el apalancamiento de la IA se transmite al crédito.
Autoridades de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, comenzaron a discutir si el financiamiento de la infraestructura de inteligencia artificial puede crear un riesgo para el sistema financiero. La preocupación abarca cuánto gastan las empresas, quién presta, dónde aparece la deuda y cómo una decepción de ingresos podría propagarse entre acciones, bonos corporativos, fondos y bancos.
No hay una postura única en la Fed ni un diagnóstico institucional de crisis. John Williams, de la Fed de Nueva York, no ve una burbuja. Jeff Schmid, de Kansas City, dijo que se analiza si el sector puede volverse demasiado grande para quebrar y señaló vínculos de contagio. Mary Daly, de San Francisco, pidió un tablero de riesgos futuros.
El cambio está en el financiamiento. Las mayores plataformas cubrían gran parte de la expansión con caja. Ahora también emiten bonos y firman arrendamientos, mientras empresas y proyectos de data centers recurren al crédito privado o a sociedades de propósito específico. El riesgo, antes visible sobre todo en las acciones, alcanza al crédito.
La inversión ya alcanzó escala macroeconómica
El Banco de Pagos Internacionales, o BPI, estimó que las instalaciones tecnológicas y los data centers, incluidos los equipos, equivalían al 1% del PIB estadounidense a mediados de 2025. Con software y otros equipos, la inversión tecnológica llegó al 5% del PIB, por encima del máximo puntocom.
La escala amplifica el efecto de una desaceleración. Las instalaciones de semiconductores y data centers aportaron, en promedio, 0,4 puntos porcentuales al crecimiento del PIB durante los tres años posteriores a 2022. El BPI recopiló previsiones de analistas según las cuales el gasto anual en data centers podría aumentar entre US$ 100 mil millones y US$ 225 mil millones en cinco años.
Esta inversión genera actividad antes de demostrar rentabilidad. La construcción local y los equipos nacionales elevan el PIB al comprarse; las importaciones de servidores y componentes compensan parte del impulso. Los ingresos para remunerar los activos llegan después. Una FEDS Note de tres economistas de la Junta de Gobernadores, publicada en julio, señaló que la economía sigue en la fase de construcción y que las ganancias de productividad todavía no aparecen ampliamente en los datos agregados.
La caja dejó de financiar por sí sola la expansión
Alphabet, Amazon, Microsoft y Meta invertirían juntas más de US$ 730 mil millones en 2026. La proyección incluye gastos ajenos a la IA y muestra la intensidad de capital de las plataformas. El trimestre de flujo de caja libre negativo de Alphabet mostró cómo el gasto de capital (capex) puede crecer más rápido que la generación operativa mientras aumentan los ingresos y el beneficio.
El crédito complementa la caja, aunque no toda emisión se destina a la IA. El informe de estabilidad financiera de la Fed registró casi US$ 100 mil millones en bonos emitidos durante el primer trimestre de 2026 por las mayores empresas con grado de inversión vinculadas con la nube. La demanda fue fuerte y los spreads corporativos, la prima sobre los bonos del Tesoro, seguían bajos.
En el crédito privado, con préstamos negociados directamente entre gestores y empresas, el saldo vinculado con la IA creció más rápido y ya supera los US$ 200 mil millones.
| Medida del crédito privado vinculado con la IA | Valor |
|---|---|
| Saldo actual de préstamos | más de US$ 200 mil millones |
| Participación en el saldo de préstamos directos | casi 8% |
| Préstamo promedio vinculado con la IA | US$ 169 millones |
| Proyección del BPI para 2030 | US$ 300 mil millones a US$ 600 mil millones |
Fuente: BIS Bulletin 120. El rango para 2030 es una proyección condicionada al crecimiento de la inversión, no deuda ya contratada.
El precio también importa. El spread promedio era de 6,2 puntos porcentuales, casi igual a los 6,1 puntos de los prestatarios ajenos a la IA. Si las acciones descuentan beneficios extraordinarios y el crédito exige casi la misma prima, uno de los dos mercados podría equivocarse: las acciones quizá anticipen demasiados ingresos o los acreedores cobren muy poco por el riesgo.
La deuda abre vías de contagio
Cada canal crea una obligación distinta. Los bonos son deuda del emisor; el crédito privado reúne préstamos fuera de los mercados públicos; los arrendamientos otorgan derechos de uso; las sociedades de propósito específico son vehículos jurídicos separados que pueden quedar, o no, fuera del balance consolidado. Pueden coexistir en un proyecto, pero no son equivalentes.
El informe de la Fed de mayo mostró que los compromisos de crédito bancario con instituciones financieras no bancarias llegaron a US$ 2,6 billones al cierre de 2025. Ese total no es exposición a la IA, pero muestra el puente que conecta fondos y vehículos privados con los bancos.
| Canal | Si la rentabilidad de la IA decepciona | Posible efecto |
|---|---|---|
| Bonos corporativos | el flujo de caja libre y la cobertura de intereses pueden deteriorarse | los spreads pueden ampliarse y las nuevas emisiones encarecerse |
| Crédito privado | algunos prestatarios renegocian o capitalizan intereses | los acreedores pueden reducir nuevos préstamos; los vehículos semilíquidos pueden enfrentar rescates |
| Contratos de arrendamiento y sociedades de propósito específico | caen la ocupación o el valor de la garantía | los acreedores y arrendadores pueden absorber pérdidas según los contratos |
| Líneas bancarias a instituciones no bancarias | los fondos o vehículos utilizan líneas contratadas | aumenta la exposición bancaria efectiva; las pérdidas pueden reducir la oferta de crédito |
Escenario editorial de LATAM Alpha, basado en el BIS Bulletin 120 y el Financial Stability Report de mayo. Los efectos son posibilidades, no previsiones.
El riesgo agregado todavía parece moderado. El BPI calcula que cerca del 20% de los fondos de crédito privado presta a sectores vinculados con la IA, pero esos préstamos representan alrededor del 5% del volumen del fondo promedio. Los bancos mantienen capital elevado. La vulnerabilidad combina crecimiento rápido, poca transparencia y vínculos que podrían reaccionar juntos.
La prueba llegará con los ingresos, los spreads y la utilización
El tablero de riesgo reúne tres grupos de indicadores. El capex y el flujo de caja libre muestran cuánto capital externo exige la expansión. Los ingresos de la nube, el precio y la utilización indican la ocupación de la infraestructura. Las emisiones, los spreads, los intereses capitalizados y las renegociaciones revelan si los acreedores financian el mismo riesgo al mismo precio.
En el crédito privado merecen atención los intereses capitalizados, cuando el prestatario paga intereses con más deuda, y la morosidad. En los vehículos semilíquidos importan las solicitudes de rescate; en los bancos, el uso de líneas por fondos y vehículos. En los proyectos físicos, los retrasos en la conexión eléctrica, las cancelaciones y la capacidad ociosa muestran cuándo un anuncio se convierte en un activo de rentabilidad incierta.
El escenario base no requiere el fracaso de la IA: ingresos demorados, baja utilización o spreads más amplios ya pueden presionar las acciones y el crédito. La lectura se fortalece si aumentan los intereses capitalizados, la morosidad, los rescates o el uso de líneas bancarias. Se debilita si avanzan la utilización y el flujo de caja libre mientras se estabilizan los spreads y el apalancamiento. El crédito privado puede endurecerse incluso sin una corrección general de las acciones.
Las declaraciones de Williams, Schmid y Daly no son una alerta institucional ni una previsión de colapso. Muestran divergencias dentro de la Fed y el seguimiento de canales por los cuales la deuda puede llevar el riesgo más allá de las acciones.